La Universidad de La Laguna reunió el pasado jueves 14 de mayo a su personal jubilado en un acto de reconocimiento que mezcló discursos, recuerdos y alguna que otra emoción contenida. Profesorado y personal técnico y administrativo que cerraron este curso su etapa profesional recibieron el agradecimiento de una institución a la que, en muchos casos, dedicaron décadas.
El rector Francisco García destacó que «son la memoria viva de esta casa», dejando claro que marcharse no significa desaparecer. «Intentaremos continuar con su legado con respeto, humildad y trabajo».
Roberto Souto, profesor jubilado, habló en nombre de los docentes. Reivindicó la universidad pública como un bien que hay que defender, especialmente ahora, y recordó el reciente manifiesto por una financiación digna para las universidades canarias. Carmen Julia Hernández, vicepresidenta de Alumni ULL y exsubdirectora de la Biblioteca Universitaria, hizo lo propio por el personal técnico y administrativo. Recordó con orgullo haber ayudado a construir los catorce puntos de igualdad repartidos por los campus de la biblioteca.
La Asociación de Antiguos/as Alumnos/as y Amigos/as de la Universidad de La Laguna, que cumple 25 años, también participó en el acto. Su secretario, José Manuel Erbez, mencionó las ventajas que ofrece la asociación y cómo sirve de puente entre la universidad y la sociedad.
Desde la asociación se quiso felicitar también a los diez docentes que este curso han pasado a ser eméritos: Ignacio Ara Pinilla, Jacinto Darias Martín, Francisco Galante Gómez, Dulce Mª González Doreste, Hipólito Marrero Hernández, María del Pilar Matud Aznar, Fernando Moreno Insertis, Marcial Morera Pérez, Casiano Rodríguez León y Lidia Santana Vega.
El saxofonista canario Fran Rodríguez puso la música.

